Condenados a la deuda

Por Fabiana Carvajal

No es desconocido para nadie que en Chile la educación ha sido un tema constante que ha marcado la pauta y la historia de este país. Tenemos historia luego de que el movimiento estudiantil se levantara cada año con menor y mayor intensidad. Este fenómeno podríamos estudiarlo a fondo, entender el por qué, quiénes son los que han levantado las distintas coyunturas y cuáles son los intereses. Sin embargo, hay algo que nadie puede negar, y es que el movimiento estudiantil se articula ante demandas altamente sentidas.

Desde el 2006 a la actualidad, frases como “no a la LOCE”, “fin al lucro”, “gratuidad universal para todas y todos” han marcado la pauta a los chilenos. Quizás la demanda más sentida fue y seguirá siendo la educación gratuita para todas y todos”; demanda que por cierto, y pese a las mentiras de la Nueva Mayoría, no ha sido respondida. De hecho, tuvieron el descaro de convertir este reclamo en la promesa y el proyecto emblema del actual gobierno. Y como si fuera poco, prometieron que al 2018 habría gratuidad universal. Estamos casi a mitad del 2017 y no se ven ni siquiera atisbos de que eso sea posible.

Ahora, se suma la demanda de condonación de la deuda que, según mi visión esta hace más sentido en la población, y si no debería avanzar a hacer más sentido. Esto porque, si uno lo piensa, el sistema te condiciona a endeudarte por educarte cuando no tienes recursos para financiarla. Esta deuda se mantiene durante largos años posterior a que sales de la universidad, años donde naturalmente uno se endeuda mientras trabaja, y se mete en otras calillas como créditos hipotecarios, comprar un auto, implementos para amueblar una casa, salud, salud y más salud, porque recordemos que ese sistema también deja mucho que desear. Estamos hablando de que en promedio, nos estaremos endeudando por 42 años dentro de nuestras vidas. Esto, sin considerar que cuando jubilemos nuestras pensiones serán indignas.

Nos enfrentamos a una cadena constante de endeudamiento, que finalmente nos trunca nuestros sueños desde temprana edad. Al final es una condena que no nos permitirá vivir una vida digna.

Pese a esta condena latente, ¿cuál ha sido la respuesta generalizada?, que no hay plata para condonar la deuda, en un tono casi irónico, por cierto. Porque lo que los políticos han hecho es finalmente dejar a los estudiantes como caprichosos. Ante esto lógicamente cabe preguntarse, ¿qué clase de persona podrá tener una gota de capricho, sabiendo que está condenado a pasar el resto de su vida viviendo al tres y al cuatro?, ¿es acaso un capricho querer vivir decentemente?

Los políticos en este caso llegan a ser chistosos porque nos dice que no hay dinero para lo que es básico en la vida de una persona. Pero sí han permitido que, por ejemplo, la institución de Carabineros de Chile robe y se corrompa. Actualmente la suma de dinero robada es de 20 mil millones de pesos. 20 mil millones de pesos que si hubieran sido mejor destinados, podrían haber financiado la educación superior. Y todos han venido a darnos pruebas de blancura y decirnos que no es posible, son los políticos, los mismos ladrones y corruptos de siempre y no la vecina, no el señor del quiosco o aquella persona que barre la calle, todos ellos se sometieron ante la condena de la deuda y quizás solo les queda acatar y trabajar para poder salir lo más digno posible de tal escenario. Pero esa no es la tarea de los estudiantes, quienes debemos ser los primeros en decir basta, y no permitir que estas lógicas se sigan perpetuando en nosotros ni en los que siguen.