Censo: ¿El último intento de salir a flote o la guinda de la torta del fracaso?

Por Tomás Elgueta

“Llamamos a las personas a confiar en este Censo”. Así termina Michelle Bachelet una pequeña reseña desde un centro educacional utilizado para este fin, a un día del magno evento (el Censo) en donde además afirma que “Es súper importante saber cuántos somos, que edad tenemos, dónde vivimos mayoritariamente, cómo se componen nuestras familias, cuántos bebes están naciendo”.

Mucho tiempo se lleva hablando de la importancia de este Censo. “Necesitamos participar activamente, tanto como censistas así como censados”- nos dijeron. ¿La razón? Debemos superar el intento de Censo de la derecha hace 5 años, además de poder construir políticas públicas coherentes con la realidad de nuestro país. El problema surge cuando nos enfrentamos a realidades que van más allá de un par de números y estadísticas que nos golpean en la cara día a día. ¿Acaso las 25 mil víctimas del sistema público que dejó el año pasado no habrían sufrido igual suerte si hubiésemos sabido a tiempo cuantos éramos?  ¿Hubiésemos podido frenar el ascenso de la cantidad de personas que viven en campamentos –alrededor de 34 mil y subiendo grotescamente- preguntando quien es el o la jefa del hogar? ¿Existirá un cambio en las condiciones de vida de las personas con discapacidad sabiendo si trabajaron la semana pasada?

“Presidenta Bachelet inicia su proceso como censista en Renca.”. No pueden fracasar, si lo hacen sería la guinda de la torta de su gobierno. Lo intentaron con la reforma constitucional, educacional y laboral. En todas salieron con traspiés. Por eso la presidenta no dejaría que esto fallara y muy tempranamente se inscribió como censista. Un gobierno en terreno siempre suma un par de puntos a las encuestas.  “Recuperando nuestras tradiciones republicanas” y “Participemos para saber más de nosotros y proyectar Chile” se enuncia desde las redes oficiales de los entes gubernamentales desde muy temprano.

Políticas públicas. Qué lejano que se nos hace este concepto y no tiene que ver con cuántos somos, quien es el o la jefa del hogar, ni mucho menos si el piso es de cerámica, radier o alfombra. Políticas públicas en educación, políticas públicas en vivienda, políticas públicas en salud. ¿En qué medida participamos de la construcción de estas políticas? Una cosa es intentar conocer una realidad a nivel país y otras es apuntar y solucionar los problemas reales que tienen las personas. ¿Dé que forma las políticas públicas –de las que tanto se hablan de su construcción a partir de este Censo- abarcan a los sectores más vulnerables? ¿Se realiza el Censo en las cárceles o sistema penitenciarios del SENAME, por ejemplo? O peor aún ¿Cómo consideramos a las personas con discapacidad dentro de esta medición, que debiera aportar en la mejora de la calidad de sus vidas?

Discapacidad e Inclusión. La gran deuda del Censo/políticas públicas.

Cuando hablamos de sectores vulnerables pensamos de forma innata en pobreza, delincuencia y drogas. Pero ¿Qué pasa con las personas con discapacidad? Ha sido siempre un sector relegado a últimas prioridades o en su defecto las políticas públicas son deficientes, descontextualizadas y en algunos casos sin sentido de una realidad aún muy segregadora. Más aún en un proceso que pudiese aportar información importante, ni siquiera son considerados. ¿Cómo podemos confiar en los cambios que nos presentan en materias de inclusión, cuando no hay ni un solo interés sobre saber mínimamente cuantas personas con discapacidad existen, en qué condiciones viven o si están diagnosticadas o no?

El gobierno hoy tiene una de sus últimas pruebas. Se sale a flote con un proceso bien hecho, que supere el bochorno de Piñera o se le pone la guinda de la torta a su fracaso. En eso se han esmerado las últimas semanas. Pero no se dan cuenta que más allá del Censo existe una realidad que plantea y exige cambios concretos en distintas materias –educación, previsión, derechos laborales, violencia de género, etc.- y que a la larga no tiene cabida dentro de las políticas públicas y en su máxima expresión en la institucionalidad.