Casi un año con Sebastián Piñera en Chile

Por Lídice Valenzuela, Cubahora*

Casi un año después de volverse a sentar en el sillón presidencial de La Moneda, el multimillonario y derechista presidente chileno, Sebastián Piñera, cuenta con un 52% del rechazo popular, una cifra que puede continuar en ascenso a partir de las políticas internas de este representante del gran capital en su país.

Los chilenos eligieron en segunda vuelta a  Piñera como presidente de Chile con el 54,8% en un 51% de abstención. El empresario de derecha había ocupado el cargo entre 2010 y 2013.

El conocido empresario, quien asumió el cargo el 11 de marzo del pasado año,  tras derrocar al representante de la Nueva Mayoría de la ex mandataria Michelle Bachelet, es uno de los cinco hombres más ricos de Chile, con un patrimonio personal declarado a la Contraloría de más de 1 000 millones de dólares, unas 270 propiedades, entre ellas parcelas en barrios de la burguesía, decenas de estacionamientos, vehículos y depósitos.

Los chilenos, cuya clase media y alta se siente más europea que andina, lo eligieron en las urnas para un segundo mandato, por lo que, aunque no se le considera un hombre atractivo o simpático, sí es un representante del capitalismo local que en ocasiones habla de reducir los índices de pobreza y en la ONU se haya proyectado como un crítico de las gestiones de CubaVenezuela Nicaragua.

Este ha sido para el presidente un año en que sus promesas de campaña fueron puestas a prueba, pero hasta ahora ninguna cumplió, en especial lo relativo a los temas sociales.

Por eso no sorprendió el resultado de la encuesta publicada en diciembre último por la consultora GdK Adimark, en la que solo un 32% de los interrogados le brindó su confianza.

Esta agencia mide cada mes el desempeño del gobierno y otros asuntos de contingencia e indica cómo variaron los porcentajes respecto a noviembre, cuando era rechazado por el 44% de los interrogados, o sea seis puntos menos que estos últimos resultados.

La aprobación de diciembre último, indican los números, es la más baja del pasado año. En un análisis comparativo, GdK Adimark planteó que en su primer período presidencial la aprobación promedio anual al mandatario fue del 55%, y en 2018 llegó al 48%, mientras la oposición a su gestión fue del 32% hace ocho años y 42% en el último período anual.

Dos factores influyeron en la decisión de los 1 100 entrevistados mayores de 18 años y residentes en todas las regiones chilenas: la polémica decisión del Ejecutivo de retirarse delPacto Migratorio de Naciones Unidassuscrita por casi todos los países del mundo y apoyada por el Papa Francisco y su actitud primaria ante el asesinato a sangre fría por fuerzas especiales del joven mapuche Camilo Castrillán, y la posterior remoción del Alto Mando de Carabineros con el visto bueno de las Fuerzas Armadas.

La muerte de Castrillanca, de 24 años, a mediados de noviembre pasado, despertó la movilización popular no solo del pueblo mapuche, sino de la población consciente chilena. Tanto Carabineros (la policía del Estado) como el propio Ejecutivo trataron de vender un montaje y ocultamiento de pruebas por parte de funcionarios y altos mandos.

PIÑERA NO SATISFACE

El desenvolvimiento del gobierno de Piñera, basado en los intereses del gran capital nacional y su alianza a Estados Unidos, no satisface porque no brinda , ni puede,  respuestas a  las grandes demandas sociales de la población.

A pesar de su siempre estampa sonriente, decidido –según él- a mejorar la calidad de vida de los pobres, un año después de su asunción nada cambió en Chile, aun cuando aprovechó para elevar el ego nacional con la victoria en la Corte Internacional de La Haya, que decidió no obligarlo a sentarse a conversar con Bolivia por el diferendo sobre unasalida al marrobada al vecino durante la Guerra del Pacífico.

Pasada la euforia, Piñera (1949) y su régimen cayeron de nuevo en la cómoda posición que le permite el respaldo de una oligarquía compacta y seguidora de las ideas del dictador Augusto Pinochet, demostrado en la euforia de aquellos gritos cuando se conoció la victoria del multimillonario en las urnas. O sea, son los mismos.

Son varios los temas pendientes del empresario a quien le gusta sentarse en la silla presidencial. Con tanto dinero, a los grandes magnates –léase Donald Trump en Estados Unidos o Mauricio Macri, en Argentina- solo les faltaba ocupar la presidencia de la República aunque después no sepan qué hacer con ella, o como salir de los entuertos.

La brecha entre ricos y pobres sigue creciendo, al menos hasta ahora. El Ministerio de Desarrollo Social de Chile (MDS) afirmó que en 2018 el ingreso de los ricos fue 13,6 veces más que el de los pobres, empeorando la desigualdad social en el país del cobre.

Ese organismo planteó además que  3 540 889 de personas se encuentran en situación de pobreza en una población de 18 millones, indicó el ministro de MDS Alfredo Moreno acerca del estudio que realizaron. Más de un millón son inmigrantes latinoamericanos y caribeños.

Moreno expresó que ¨los resultados son desalentadores¨, puesto que la desigualdad empeora y “los sectores más pobres empeoran”.

La metodología de la encuesta analizó el Índice 20-20, el cual se basa en  la comparación del ingreso del 20 % más pobre comparado con el 20 % más rico.

De acuerdo a lo indicado por el ministro, una vez más la Región de La Araucanía presentó la pobreza por ingresos más alta del país (17,2 %) , doblando el porcentaje nacional.

En segundo lugar se encuentra la nueva Región de Ñuble seguido de El Maule.

Moreno señaló que la zona central “de O’Higgins a Los Lagos, son las regiones con mayores tasas de pobreza. ¨Esto no es sorprendente, precisó, porque la pobreza rural es el doble que la pobreza urbana”.

El pasado 30 de noviembre, el Instituto Nacional de Estadísticas de Chile (INE) informó que el desempleo a nivel nacional en el trimestre agosto-octubre, alcanzó un 7.1 por ciento; la cifra más alta en los últimos años. Sin embargo, el incremento anual de los trabajadores privados fue el más alto desde el año 2015 en el mismo tiempo.

A ello se suma la desaceleración que se evidencia en el último año y que, según las estadísticas, seguirá en ese plano en los próximos meses.

Al respecto, la economista para ese país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), aseguró que «el mercado laboral en Chile se encuentra rezagado, con una tasa de desempleo que aún no disminuye», aconsejándole al ejecutivo: «es esencial que el Banco Central haga un análisis profundo para comprender las holguras del mercado laboral y las presiones inflacionarias y poder actuar acorde a eso».

Una de las mayores promesas de Piñera, tanto en su anterior mandato presidencial como el actual, fue reducir los índices de la delincuencia. Incluso  en varias ocasiones aseguró que «A los delincuentes se les acabó la fiesta», pero según el último informe de la Subsecretaría de Prevención del Delito, el robo con intimidación registró en el último trimestre un alza de 9.6% respecto a igual período en 2017; mientras que los homicidios se elevaron en 17% y las violaciones en un cinco por ciento.

El gobierno de Piñera mantiene restricciones e imposiciones contra los inmigrantes, especiales contra los llegados de Haití y de Venezuela. Los haitianos son obligados a la repatriación financiada por el oficialismo con la premisa de no regresar a la nación andina en nueve años.

Por otra parte, tanto estudiantes como trabajadores anunciaron que, tras no ser escuchadas sus demandas históricas durante 2018 y ante la reciente ola de despidos en el sector público, 2019 será álgido en movilizaciones.

El Instituto Nacional de Estadísticas de Chile (INE) informó hace un mes que el desempleo a nivel nacional en el trimestre agosto-octubre, alcanzó un 7.1%, la cifra más alta en los últimos años en el sector público, mientras el incremento anual de los trabajadores privados fue el mayor desde el año 2015 para el mismo trimestre (agosto-octubre).

A ello se suma la desaceleración que se evidencia durante los últimos trimestres y que, según las estadísticas, seguirá en ese plano en los próximos meses.

El Ministro de Hacienda de Piñera, Felipe Larraín, indicó en fecha reciente que la batalla por la hegemonía económica entre Estados Unidos China golpeará duramente a Chile entre 2019 y 2022.

Tal situación, advirtió, se verá reflejada en el precio del cobre y sus números en exportación. Además, a partir de este año, Trump iniciará el anunciado aumento de aranceles en importaciones de China a Estados Unidos, subiendo del 10 al 25%, lo que constituye riesgos externos que poco podrá modificar el Presidente.

Por tanto, el también presidente de la coalición de derecha Chile Vamos, que intenta reducir cada vez más el papel del Estado en la economía deberá hacer malabares, en una nación dominada por capitalistas de su estirpe, para hacer realidad la única razón, según precisó en una entrevista de prensa ¨quiero un desarrollo integral, inclusivo y sustentable para Chile; no es cualquier desarrollo”. Por lo pronto, los chilenos pobres, los indígenas mapuches, los emigrantes, continúan en espera de que se acuerde de los sectores más vulnerables de la sociedad.

No se puede pedir a un gobierno de derecha que haga tareas propias de administraciones progresistas. Lo dice el antiguo refrán ¨la mona, aunque se vista de seda mona será¨.

*Publicado originalmente en Cubahora.cu