Breve historia de siglos de opresión

Por Ernesto Castro

A partir de 1560, trescientos años resistió el heroico pueblo mapuche a las tropas de la corona española. Tres siglos en donde el invasor no pudo establecer dominio mas allá de las márgenes del Biobio. La capacidad de guerra, los novedosos métodos de lucha guerrillera, la valentía y el coraje mapuche, obligaron al poder de España a convivir, en la llamada frontera, con un enemigo implacable que se ganó su admiración y respeto.

Derrotada España por sus colonias americanas, fue el ejército de Chile, defendiendo ya los intereses de la naciente oligarquía, el que, desde la década de 1860, a sangre y fuego, logro ocupar los territorios más allá de aquella vieja frontera, estableciendo de manera definitiva dominio absoluto sobre la región y sus habitantes. Lo que se denominó como «pacificación de la Araucanía», fue el dramático comienzo del despojo histórico, martirio y genocidio contra el pueblo que llevaba miles de años construyendo y desarrollando la cultura y filosofía de vida que le conocemos hasta nuestros días.

Diez millones de hectáreas de territorio mapuche se hallaban ocupados, a comienzo del siglo XX por el estado de Chile, colonos europeos, nuevos terratenientes, caza fortunas y aventureros de todo tipo que, aprovechando el peso del sometimiento militar, se sirven del crimen, explotación y vejamen para acumular riquezas que son la base de las actuales fortunas de sus descendientes.

Una luz de esperanza

Un pueblo que nunca dejo de luchar pagó, muchas veces con su sangre, el derecho a la rebelión contra el estado chileno.  En la llamada matanza de Ranquil, fueron cientos los exterminados por las balas del cuerpo de Carabineros de Chile, que acudió raudo desde Santiago a apagar la rebelión de los centenares de mapuches quienes, amenazados de ser desalojados de sus propias tierras y quedar en la calle a morir, junto a sus familias, de hambre y frio, fueron exterminados luego de haber sido apresados.

Una luz de esperanza se abrió, llegado el proceso de la Unidad Popular. Junto al presidente Allende, que profundizó la reforma agraria (dictada tres años antes), la combativa movilización de mapuches campesinos y chilenos campesinos agrupados en los Consejos Comunales Campesinos y el Frente de Campesinos Revolucionarios (FCR), con las acciones de corridas de cercos y tomas de fundos, lograron recuperar, en sólo tres años, mas de cien mil hectáreas de tierras, además de los avances en la recuperación de la dignidad mapuche.

La restauración capitalista 

La reacción patronal borró con balas aquel importante y valioso proceso. La persecución y muerte de aquellos luchadores dio paso a un sentido contrario a la tenencia de la tierra y los métodos de su explotación. El gran capital, junto al neoliberalismo, instaló, principalmente y en grandes extensiones de tierra, el reemplazo de la flora autóctona y el bosque nativo por la plantación y explotación de madera de pino y eucaliptus. Las «empresas forestales» representan toda la tremenda y negativa carga histórica del despojo de la tierra, del avasallamiento de sus costumbres, del atropello a sus creencias más sagradas, de la explotación laboral, del desprecio a todo un pueblo, del desconocimiento de una nación.

Transcurridas tres décadas del traspaso de la administración del estado por parte de la dictadura al primer gobierno de la concertación y tras los sucesivos gobiernos de aquella misma coalición, pasando también por el gobierno de la llamada derecha chilena, no es posible aun vislumbrar la posibilidad de avanzar en materia de reconocimientos para el pueblo mapuche. La lucha por la recuperación territorial adquiere, ahora mas claramente, la calidad de lucha por la reconstitución nacional del pueblo mapuche.

La historia ha dejado claro que es el mismo enemigo el que ahoga las posibilidades de una vida digna, tanto al pueblo mapuche, como al pueblo chileno. Territorio, libertad, autonomía, desarrollo socialista, son objetivos comunes que los hermanan. Mapuches y trabajadores de Chile, destino inseparable hasta la victoria.