Brasil de Temer: Ya robaron la democracia, ahora van por La Amazonia

Por Jazmín Bejarano Coronel

A Temer no le bastó con ser el rostro visible del gran robo que se orquestó en Brasil: La destitución de Dilma. No. Tampoco le bastó con proponer la criminal reforma laboral (y que luego sea dado el visto bueno por el congreso). Hace unos meses Temer introdujo a los brasileños un miedo que hace años no sentían: la venta de La Amazonia.

Apenas se iba acomodando Temer en el sillón presidencial, cuando la famosa operación Lava-Jato también se le cayó encima, tornándose así el primer presidente brasileño acusado de corrupción por la Procuraduría General de la República.

Si bien a las campañas de #ForaTemer fueron adhiriéndose cada vez más personas tanto en la reforma laboral como en la denuncia de corrupción, fue cuando tocaron la Amazonia que fue casi al unísono el grito de “Fora Temer”.

El gobierno del presidente Michel Temer, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño, hoy es reprobado por el 94% dos brasileños según la empresa de estadísticas Ipsos Public Affairs.

¿Por qué es intocable la Amazonia?

La selva amazónica es la selva más grande de la Tierra, es una rica fuente de biodiversidad y contiene alrededor de un cuarto de todas las especies terrestres. No solo es motivo de orgullo de los brasileños (ya que el 65% de la Amazonia está en ese país) si no que literalmente el mundo depende de su preservación. Es básicamente el pulmón de la Tierra, y está en peligro.

Pero vayamos al punto, ¿Qué tiene que ver Michel Temer con esto? El gobierno de Temer presentó un decreto que autoriza explotar comercialmente la Reserva Nacional de Cobre y Asociados (Renca), ubicada entre los estados norteños de Amapá y Pará.

En estos días, gracias al gran rechazo de la población brasileña y severas críticas de distintas organizaciones defensoras del medio ambiente, además de grandes famosos muy influenciadores, Temer tuvo que retroceder y rever el permiso otorgado a la empresa que quiere acceder.

Todavía sigue un largo trayecto para evitar que, por lo menos en papeles, los empresarios abusen de la Amazonía.

Mientras tanto, Temer facilitó la tarea a los movimientos sociales que resisten a su gobierno: evidenció la traición y los planes de rifar a, como dice su himno, “Patria Amada Brasil”.