Berta Cáceres: Un ejemplo a seguir

Por Benjamín Alaluf

Berta Cáceres era una líder social y coordinadora general del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas (COPINH). En 2015 fue otorgada con el Premio Ambiental Goldman para el Sur y Centroamérica por su liderazgo en la lucha constante en contra de la construcción de una represa hidroeléctrica de Agua Zarca en tierra indígena en Honduras. Era conocida como una gran defensora de los derechos de los indígenas, de los campesinos y además de la tierra.

El 2 de marzo 2016,  durante la noche, Berta Cáceres fue asesinada mientras dormía en su casa. Los asesinos esperaron a que estuviera durmiendo para poder entrar a la fuerza de la casa. Su hermano resultó herido durante el suceso.

Hasta ahora son 8 los implicados en el caso del asesinato de la líder indígena. Cabe mencionar que su nombre su encontraba en una lista de una unidad de policía militar de la Fuerza Nacional de Seguridad Interinstitucional (FUSINA).

De los 8 implicados, 3 son militares hondureños y 5 son civiles. Uno de los militares es  Mariano Díaz Chávez, veterano de las fuerzas especiales y estaba al frente de la inteligencia militar hondureña desde 2015. Douglas Giovanny Bustillo, teniente y ex-empleado de la empresa responsable de la represa, junto a Díaz habrían recibido entrenamiento antiterrorista en Estados Unidos y Bustillo recibió entrenamiento en la Escuela de las Américas. El tercer militar implicado, es el sargento Henry Javier Hernández. Es francotirador y se convirtió en informante de la inteligencia militar en 2013 después de jubilarse.

De los civiles implicados, se encuentran Sergio Rodríguez, ejecutivo del proyecto Agua Azarca, Roberto David Castillo Mejía, presidente de la empresa, Desarrollos Energéticos S.A. (DESA), responsable del proyecto hidroeléctrico. Roberto David Castillo Mejía fue detenido por la policía local bajo la acusación de ser el autor intelectual del asesinato.

Berta Cáceres, había denunciado la represión estatal desde el golpe de Estado en 2009 y se arriesgó la vida para luchar contra ella. Berta sabía que el golpe fue orquestado por la oligarquía hondureña con el apoyo del imperialismo norteamericano. En una entrevista en 2014, denunció el rol de los Estados Unidos en el golpe: “Estamos saliendo de un golpe de Estado que no podemos dejar atrás. No podemos revertirlo. Es algo que siguió pasando. Y después, tuvimos la cuestión de las elecciones. La propia Hillary Clinton, en su libro “Decisiones difíciles”, prácticamente describió lo que iba a suceder en Honduras. Esto demuestra la intromisión de los norteamericanos en nuestro país. El regreso del presidente Manuel Zelaya se convirtió en una cuestión secundaria. Hubo nuevas elecciones en Honduras. Y ella [Clinton] reconoció que no le permitieron a Manuel Zelaya regresar a la presidencia”.

Desde 2009, han sido asesinados 120 luchadores sociales y Honduras es considerado como el lugar más peligroso para activistas del medioambiente y es uno de los países más violentos de las Américas gracias a la represión estatal y militar desatada a partir del golpe de Estado.

El legado de Berta Cáceres seguirá a pesar de su muerte porque fue y sigue siendo una inspiración para todos y todas los luchadores sociales. Ella entendía que la depredación de la tierra era culpa del capitalismo y los empresarios y por eso luchaba codo a codo con los campesinos indígenas para defender sus tierras frente la codicia empresarial.