Banco Mundial, un organismo descompuesto

Por Luis Mesina, Vocero de la Coordinadora Nacional No + AFP

La denuncia de que el Banco Mundial eventualmente manipuló información para construir una realidad funcional a los poderosos o más concretamente a la derecha en Chile, no debiera sorprendernos. 

Manipulan la realidad en Argentina, Brasil, Venezuela, Bolivia y en Chile, favorecen así, políticas y gobiernos derechistas. 

Que lo hicieron para generar un clima de inestabilidad económica y así favorecer electoralmente a Piñera en nuestro país, es absolutamente verosímil.

Lo increíble que la presidenta y el gobierno se muestren sorprendidos por tal conducta. Destacados economistas, entre los que se cuentan Premios Nobel, como Paul Krugman y Joseph Stiglitz han criticado el dogmatismo de quienes se han hecho de la dirección de este organismo Mundial, que entre otras responsabilidades, carga a su haber, junto al FMI, la aplicación de políticas nefastas para los ciudadanos que han provocado pobreza y una concentración brutal de la riqueza en pocas manos.

Este organismo que hoy es denunciado como responsable de generar un ambiente económico que influyó en el resultado de la elección presidencial, es el mismo que ha respaldado a nefastos ministros de Hacienda en nuestro país, como Rodrigo Valdés o Nicolás Eyzaguirre. 

El Banco Mundial ha defendido a rabiar a las AFP y a criticado fuertemente los sistemas de Reparto solidarios. Luego de las grandes manifestaciones contra las AFP, que convocará nuestra Coordinadora NO+AFP el 2016 y 2017, quizá a petición de sectores influyentes, emitió algunos “informes” validando el sistema de capitalización chileno como eficiente para pagar pensiones. Poco le importó en su informe que más del 50% de quienes se jubilaron en noviembre pasado, solo pudieron autofinanciar una pensión por debajo de los $44 mil o que más del 50% de las actuales pensiones son inferiores al ingreso mínimo. 

Son estas instituciones, absolutamente descompuestas, dirigidas mayoritariamente por “economistas” fanáticos del dogma monetarista quienes asesoran a quienes llevan adelante las reformas en materia provisional. Es claro que bajo sus paradigmas los seres humanos pocas posibilidades tienen de mejorar sus condiciones de vida, pues mientras exista un sistema que solo privilegia lo individual por sobre lo colectivo, nuestro país seguirá disminuyendo las posibilidades de ser más justo y humano.

Esta denuncia solo puede llevarnos a concluir que la desconfianza en estos organismos constituye un imperativo esencial para defendernos de los ataques a los derechos sociales y debemos redoblar nuestros esfuerzos para convencernos que la restitución de derechos solo será posible con unidad y con mayor empoderamiento de los trabajadores y ciudadanos movilizados por alcanzarlos.