Avanzando hacia el fin de la precarización laboral en las universidades estatales 

Las y los trabajadores a honorarios a nivel nacional se están organizando para mejorar sus paupérrimas condiciones laborales. Los “boletariados/as” no tienen derecho a pago por horas extras, ni pre y post-natal, ni a un contrato que les proteja y es por eso que piensan cambiar todo eso. Trabajar a honorarios es la precarización laboral en su máxima expresión.  

Por Sindicato de Trabajadores a Honorario de la Universidad de Chile (SITRAHUCH)

La lucha de las trabajadoras y trabajadores a honorarios en Chile se enmarca en un contexto de progresivo deterioro y precarización de las condiciones laborales del país, bajo una lógica económica neoliberal instaurada durante la dictadura, perpetuada y acentuada por los gobiernos siguientes. La tercerización de funciones en diversas ramas de la economía trae consigo un abaratamiento de la mano de obra y dificultades en la sindicalización de amplias franjas de trabajadores/as. En ese marco, la subcontratación, el arriendo de servicios y la modalidad a honorarios son distintas caras del mismo problema de precarización del trabajo.  

En efecto, aunque la figura de trabajadores “a honorarios” fue creada inicialmente como un mecanismo para formalizar relaciones laborales esporádicas, sin horarios ni espacios de trabajo fijos y asociadas a productos específicos, prontamente se fue convirtiendo en un mecanismo de precarización laboral tanto en instancias centralizadas como descentralizadas del Estado, incluyendo a sus universidades. Hoy la situación es preocupante: los “falsos honorarios” son más de 18% de las trabajadoras y trabajadores del país; y dentro del Estado, las trabajadoras y trabajadores a honorarios representamos más de la mitad de la fuerza laboral, en una tendencia que se ha acentuado en las últimas décadas. En la Universidad de Chile, por ejemplo, desempeñamos labores esenciales y regulares de docencia, investigación, administración, comunicación y otras, en todas las Facultades y Centros. Esta práctica de no-contratación se ha normalizado hasta invisibilizarse, resultando en la negación de derechos laborales y sindicales básicos y en la precarización de miles de trabajadores/as. 

En junio de este año, se promulgó en el Congreso la Ley de Universidades Estatales. Gracias a la movilización conjunta de estudiantes, trabajadores/as y académicas/os en el Frente de Defensa de las Universidades Estatales, se logró avanzar desde la perspectiva del trabajo precario. Efectivamente, la nueva ley define una limitación expresa al uso de la figura de honorarios, lo que significará la internalización de más de 5.000 trabajadoras/es de la Universidad de Chile. Esto va en continuidad con una demanda histórica de nuestro sindicato de internalizar a los “falsos honorarios” y nos permite seguir avanzando en nuestra organización y fuerza de negociación. 

Sin embargo, esto no pone fin a la lucha de las trabajadoras y trabajadores a honorarios ni de nuestro Sindicato. Por un lado, debemos avanzar en consolidar derechos laborales y sindicales de las trabajadoras y trabajadores a honorarios actuales y aquellos y aquellas que seguirán siéndolo a futuro (por desempeñar labores accidentales y no habituales). Por otro lado, debemos seguir adelante y finalizar un protocolo de internalización, cuidando que dicho proceso de contratación no signifique una pérdida de poder adquisitivo de los actuales trabajadores/as precarizados ni de reproducción de brechas salariales de género.  

Este año, nos hicimos solidarios/as y presentes en las movilizaciones feministas universitarias, visibilizando la condición indigna de miles de trabajadoras a honorarios a quienes se les niega derechos básicos como pre y post-natal, fuero maternal, licencia médica, acceso a salas de cuna. A pesar de haber avanzado en la discusión y de las declaraciones de las autoridades universitarias, estos aún no son derechos respetados en la institución como lo siguen demostrando las numerosas denuncias cotidianas que recibimos al respecto. 

Esto refuerza nuestra convicción en la necesidad de la organización y movilización colectiva para avanzar en la conquista de derechos sociales. Estamos en un momento clave de nuestro sindicato e invitamos a todas y todos a participar de este importante proceso. Es deber de todas y todos lograr que los avances que hemos ido generando se materialicen en un empleo digno.