Argentina: “La juventud puntualmente ha sido históricamente uno de los sectores de la sociedad más golpeados por este sistema, por lo que también ha sido siempre un foco de pensamiento crítico”

En Buenos Aires ya van más de 30 colegios en toma en contra de la reforma educativa del Presidente Mauricio Macri. Los estudiantes porteños se suman a una lucha general del pueblo argentino: la lucha contra las políticas neoliberales de Macri. 

Conversamos con Ignacio Mattos, estudiante de la Escuela Técnica Número 35 y miembro de la Coordinadora de Estudiantes de Base (CEB).

Prensa Irreverente (PI): ¿Por qué el movimiento estudiantil argentino se levanta nuevamente? ¿Cuáles son las demandas principales?

Ignacio: Al día de hoy el movimiento estudiantil viene luchando por 3 ejes fundamentales:

1. El rechazo a la reforma educativa llamada Escuela del Futuro (que profundiza lo puesto en práctica en la reforma Nueva Escuela Secundaria implementada a partir del 2012, a la que también nos opusimos), que básicamente lo que plantea es que el último año de cursada se desarrolla en una empresa o ámbito laboral en vez de en la escuela, sin ningún norte educativo. Lo que entendemos es que con el discurso de que nos dan la posibilidad de aprender trabajando, lo que están tratando de hacer es reemplazar parte de la formación académica brindada en un ámbito escolar, por horas de “profesionalización” en una empresa privada sin ningún tipo de remuneración.

Esto en principio genera dos problemas: primeramente el título pierde en cierto sentido peso a nivel académico porque perdemos horas de estudio sencillamente, y segundo que esta reforma pone la escuela pública en función de lo que necesita hoy en día una empresa particular en la que trabajaría cada alumno. A la par de esto, la reforma en sí nos quita la posibilidad de realizar las llamadas “pasantías” (que sí son pagadas), ya que las horas de práctica de una pasantía en un ámbito laboral ahora son contempladas por el plan curricular, o bien por la reforma educativa. No casualmente, la mayoría de las empresas despiden todos los días a trabajadores y trabajadoras, y entendemos que esta reforma viene de la mano con un plan de flexibilización laboral que el gobierno quiere implementar (tomando para reemplazar la mano de obra despedida a adolescentes de 17 o 18 años), de la misma forma que lo está haciendo Temer en Brasil.

2. Hay una Emergencia de Violencia de Género dada a nivel sociedad, que se traduce obviamente en los colegios y que golpea mayoritariamente a la juventud. Esto se evidencia con los constantes casos de femicidios (que se dan cada 18 horas), las compañeras desaparecidas en manos de las redes de trata en complicidad con la Policía (quien libera la zona en complicidad con estas redes), y los casos de abuso sexual a la interna de los colegios, en los que las compañeras abusadas siguen al día de hoy compartiendo el aula con sus propios alumnos violadores o con los profesores que las acosan.

Por esto exigimos al Estado que se haga cargo de esta situación y que tome cartas en el asunto. Tiene que haber un Protocolo que acompañe a las víctimas de violencia de género en los colegios, y que al mismo tiempo genere conciencia en la comunidad educativa sobre esta problemática.

3. Como último eje, exigimos al gobierno y a la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich la aparición con vida de Santiago Maldonado, que lleva más de 45 días desaparecido en manos de la Gendarmería.

PI: ¿Cuántos colegios están en toma? ¿Esperan que se sumen más?

Ignacio: Al día de hoy hay 30 colegios en toma, sumándose a estos varios otros más que han tomado y levantado la medida de forma rotativa. Por supuesto que es un hecho el que todos los días se suman más escuelas a la medida, por lo que esperamos que la llegada de la misma siga creciendo.

PI: ¿Cómo se diferencian estas movilizaciones estudiantiles de las anteriores?

Ignacio: Uno punto del que partir para diferenciar las movilizaciones actuales con las anteriores es la masividad que están teniendo; desde el año 2013 que la Coordinadora [Coordinadora de Estudiantes de Base] y el activismo estudiantil en sí no demuestra la capacidad de movilización que viene teniendo últimamente, con movilizaciones de más de 3000 estudiantes en la calle.

Otra de las características que las diferencia es el piso de conciencia del cual se parte para salir a luchar. En años anteriores los ejes reivindicativos del movimiento no han logrado salir de las limitaciones de luchar meramente por una reforma curricular o por reformas edilicias: al día de hoy, miles de jóvenes de entre 13 y 18 años salimos a gritar que no queremos más violencia de género en las instituciones y que queremos que aparezca con vida Santiago Maldonado, desaparecido por el Estado. Dicho esto, reafirmamos que a partir de las problemáticas actuales de la juventud, hemos logrado profundizar muchos de los debates que se dan entre los y las jóvenes.

PI: ¿Cómo funciona la Coordinadora de Estudiantes de Base (CEB) y cómo se organizan?

Ignacio: La Coordinadora de Estudiantes de Base (CEB) nuclea estudiantes de todas las escuelas de la capital, y se rige por los mandatos y la voluntad de los y las estudiantes de los colegios que se representan a través de la misma. Dentro de la misma confluimos varias tendencias y corrientes de pensamiento que existen dentro del campo popular y la sociedad en sí.

PI: Puedes hablar del legado de los “lápices” (grupo de 11 secundarios secuestrados en 1976 por la dictadura militar) y su significado de hoy en día para los y las estudiantes de la Argentina

Ignacio: Como hemos expresado en diversas ocasiones, nosotros y nosotras nos sentimos parte de la experiencia de un pueblo entero en resistencia, que viene luchando desde hace años contra la explotación, el imperialismo y cualquier forma de opresión. La juventud puntualmente ha sido históricamente uno de los sectores de la sociedad más golpeados por este sistema, por lo que también ha sido siempre un foco de pensamiento crítico.

Dicho esto, nos sentimos herederos de la lucha de los compañeros y compañeras que dieron la vida en los años 70, como también de las experiencias de jóvenes desocupados en los 90 y 2001.

De modo que al ser el enemigo a enfrentar el mismo, y al repetirse históricamente la disputa entre dos modelos de país (uno en el que el Estado acompañe a las víctimas de violencia de género y que promulgue reformas que profundicen la calidad educativa en función del crecimiento de las capacidades de la juventud, y otro que busca poner la escuela pública en función de las necesidades de las empresas privadas), nosotros y nosotras entendemos que al fin y al cabo la lucha es la misma.

PI: ¿Cómo ven al movimiento estudiantil chileno y latinoamericano?

Ignacio: Con respecto a los movimientos estudiantiles latinoamericanos, particularmente algunos de nosotros nos sentimos inspirados en el desarrollo que ha tenido el movimiento [chileno] en el año 2006 por ejemplo, y la capacidad que ha tenido de mantener el dinamismo del conflicto durante todo un año. Partiendo de eso es que muchos de los colegios tomados se han plegado y después levantado a modo de oxigenar el proceso y mantener la llama encendida. Consideramos que si el gobierno está dispuesto a generar una mesa de negociación pública que sea resolutiva y que realmente escuche los reclamos de los y las estudiantes, se puede dar aire al conflicto durante unos días. De no satisfacer los reclamos que planteamos, el conflicto retomaría.

*Fotografías de Revista Venceremos y OLP – Simón Bolívar