Apropósito de Coliqueo: ¿Fútbol y Política no se mezclan? Todo lo contrario

Por Nicolás Campos

Martes 20 de Noviembre y se jugaba la segunda fecha de los amistosos que la selección masculina de Chile jugaría en el país. A minutos del pitazo que daría inicio al partido entre Chile y Honduras la selección nacional en conjunto con su par hondureño harían un interesante gesto en solidaridad con el pueblo mapuche luego del despiadado asesinato de Camilo Catrillanca a manos de carabineros en el Wallmapu durante la semana recién pasada. Junto con el minuto de silencio que ambos equipos realizaron abrazados en el medio de la cancha del Estadio German Becker de Temuco, Jean Beausejour exponía en su camiseta su segundo apellido de origen mapuche. La camiseta roja del zurdo lateral reemplazaba Beausejour, por Coliqueo el apellido de su madre, en un pertinente, solidario y rebelde guiño a la causa mapuche. Después de ver ambos gestos poco importaba el resultado del partido, la cuota de dignidad tan desaparecida en los tiempos actuales en el fútbol nacional ya se encontraba saldada.

Ahora, cabe mencionar que lo realizado por la selección y el zurdo lateral chileno adquiere una mayor importancia dado que se inscribe luego de las cobardes palabras de Arturo Salah, presidente de la ANFP, quien antes del partido expuso a la prensa la negativa a realizar un minuto de silencio para Catrillanca debido a que este “no guardaba relación alguna con el fútbol”. Así, las palabras de Salah exponían, de forma no tan sutil – como él hubiese querido -, aquella tan nefasta y falaz premisa que las autoridades del fútbol mundial se han preocupado por construir durante años acerca de que “fútbol y política no se mezclan”. Aquí el asunto no es que fútbol y política no se mezclen, el tema es que a la burguesía y a las clases dirigentes lo que les interesa es que la política y el fútbol no se mezclen en la medida que expresen intereses o ideas que vayan a resquebrajar o poner en duda el orden construido por ellos y ellas. Entienden, la importancia que tiene este deporte de masas para con la sociedad por lo que históricamente lo han utilizado en pos de sus propios fines. Fútbol y política no se relacionan, exponen ellos. Los otros y las otras aseguramos lo contrario (y la historia nos da la razón). Ejemplos de esta compleja relación no son pocos.

La historia de Chile bien sabe de estos vínculos. A los pocos días de instaurada la dictadura de Augusto Pinochet en el país, se debía jugar un partido con la Unión Soviética para definir cual de ambos países disputaría el mundial de 1974. La dictadura se jugaba no solo la posibilidad de que Chile jugara un mundial, sino que también de vencer al marxismo en una cancha de fútbol. Cuento corto, en el partido de ida jugado en la URSS el 26 de Septiembre de 1973 la selección consiguió un positivo empate a 0. Se esperaba que en Santiago la selección venciera y clasificara al mundial. A la hora de jugar el segundo partido definitorio los soviéticos se negaron a venir a jugar, ya que aseguraban que en Chile se violaban los derechos humanos y no jugarían en un país, y menos, en un Estadio donde se torturaba a personas. La dictadura tuvo la oportunidad de blanquear la situación y arregló el Estadio Nacional para que la FIFA accediera a que se jugara aquí el partido y así fue, llegando incluso a mover a los detenidos fuera de la capital. Sin embargo, la URSS no viajo y la selección nacional clasificó al mundial por el hecho de que su rival no se presentase.

Así terminaba “el partido fantasma” de 1973. Para adentrarse más en esta interesante coyuntura recomiendo el libro “De los triunfos morales al país ganador” de Diego Vílchez; donde varias ideas planteadas aquí se encuentran mejor desarrolladas en su libro. En síntesis, se armó todo un montaje para la ocasión para beneficiar a la selección chile y al régimen dictatorial que recién se levantaba en el país.

Otro ejemplo, es en el Mundial de Argentina en 1978 cuando en plena dictadura militar en el país trasandino se utilizó la gesta mundialista para beneficiar a la Dictadura de Videla. Los mundiales suelen ser importantes coyunturas en las cuales “los dueños de casa” tienen la posibilidad de dar una imagen país al resto del mundo. Rene Cerda en su libro “Gol en el campo, paz en la tierra” asegura que durante la cita mundial “los servicios de inteligencia del estado habilitaron lo que se llamó “la pecera” un lugar donde se tenía a grupos de prisioneros de la Escuela de Mecánica de la Armada los cuales tenían que revisar la prensa extranjera y los comentarios que esta hacía del país”. Existía por tanto un compromiso de la prensa nacional para encubrir lo que aquí pasaba donde el  principal temor recaía en la prensa extranjera. También existen testimonios en los que se relata que mientras jugaba la selección Argentina, en paralelo, se realizaban torturas a algunos/as prisioneros/as.

En el mismo país argentino pero, varios años después, Mauricio Macri se eleva como Presidente de Boca Juniors, uno de los equipos más populares del país lo cual le sirve como un trampolín político y comunicacional para años después alzarse como Presidente del país.

Sin embargo, no solo del blanqueamiento a los regímenes totalitarios sabe el fútbol, sino que también este ha sido espacio de resistencias por parte de las y los oprimidos. En la Champions League del año 2016 en un partido entre el equipo escoces Celtic contra el Hapoel Beer Sheva israelí, la afición escocesa llenó su estadio con banderas de Palestina, haciendo una clara manifestación en contra del genocidio al pueblo palestino, del cual Israel es su principal victimario. La causa Palestina se hizo sentir también en nuestro país, Palestino el año 2014 expuso en su camiseta el mapa de Palestina, el cual fue ampliamente celebrado por todos y todas quienes solidarizamos con la nación palestina, sin embargo, también hubo voces contrarias, las que pidieron prohibir al equipo utilizar el mapa en las espaldas de los jugadores, la comunidad judía “reaccionó indignada” al respecto. Dicha moción tuvo una amplia mayoría en el Consejo de Presidentes de la ANFP, terminando con este gesto por secretaria.

También es interesante mencionar el caso de Corinthians. Este equipo brasilero luego de una mala campaña durante los años 80 en el torneo brasilero, comienza un interesante y revolucionario proceso en cuanto a la toma de decisiones del club, el cual es entendido como “la democracia Corinthiana” donde tanto directivos, jugadores e hinchas empezaron a discutir y a tomar las decisiones del club. Los resultados futbolísticos y económicos acompañaron este proceso dado que el equipo logro campeonar en 2 ocasiones seguidas y saldar su deuda económica. Sócrates sería el ícono de este revolucionario proceso futbolístico, el cual aseguraba que se podía perder o ganar pero siempre “con democracia”. Por otra parte, el St Pauli de Hamburgo también es reconocido como un equipo con una afición declarada abiertamente antifascista y antirracista, transformándose en un símbolo para todos/as los/as futboleros/ de izquierda. Asimismo, el Livorno italiano históricamente vinculado al Partido Comunista italiano, una de las calles de su estadio gurda el nombre de Salvador Allende.

A partir de los ejemplos anteriores notamos como aquella fraseología que expresan dirigentes, políticos, neoliberales y conservadores respecto a que política y fútbol no se deben mezclar corresponde a una falacia que es importante desmitificar. Esto, ya que históricamente fútbol y política se han encontrado del todo vinculados, en ocasiones al alero de los poderosos y los regímenes totalitarios que han azotado a la región con el objetivo de montar una positiva imagen de su régimen. O bien, también esta politización del fútbol se ha desarrollado del lado de los oprimidos y oprimidas del mundo con el objetivo de que estos puedan repensar su realidad y exponer las constantes injusticias que viven. Asumen importancia entonces, en un terreno de constante disputa como es el fútbol, las palabras que alguna vez Bielsa dijera en nuestro país: “…El desborde, el desorden, lo que pase está admitido. Los choques, los bailes…lo que no está permitido es que dejen de luchar”.

Por esto, es que los gestos de la selección y de Beausejour Coliqueo son tan importantes, porque nos devuelven esa esperanza que a ratos, parece pérdida entre tanto marketing y mercado que envuelve a este deporte. Esperemos que estos gestos no sean una anécdota más y se sigan repitiendo. Así como tambén esperamos que las disputas por recuperar el control del fútbol y de los clubes no se detengan. En este sentido, es responsabilidad de todos y todas quienes asumimos que la lucha de clases también se expresa en las canchas; presionar para que la pelota gire al son de las luchas populares y las iniciativas del pueblo y así algún día, más temprano que tarde, el fútbol y el deporte en general sea entendido como un espacio de desarrollo de las comunidades y de la clase trabajadora en su conjunto.