El por qué debe aparecer Santiago Maldonado

Por Jazmín Coronel Bejarano

¿Dónde está Santiago? Se preguntaban primero en el sur. Luego se gritó más fuerte y activistas de derechos humanos también se preguntaron. De pronto, las paredes de todo el país hacían esa pregunta incómoda. Los medios comenzaron a hablar, mucho después de las redes. La pregunta se hizo tan imposible que traspasó fronteras. Políticos, celebridades, periodistas y ciudadanos ahora no pueden ignorar que Santiago Maldonado no está. Se han viralizado los videos de médicos y médicas llamando a Santiago Maldonado en los hospitales sin obtener respuesta. 

Según el sitio web http://www.santiagomaldonado.com/, una página que se creó para informar sobre la desaparición de Maldonado, el joven desapareció el 1 de agosto, tras la violenta represión en la Lof en resistencia Cushamen, Chubut, a manos de la Gendarmería.

Fueron muchos los intentos de distracción para que la principal sospechosa no sea la Gendarmería, como supuestos paraderos de Santiago, los supuestos anarquistas que realizaron actos vandálicos luego de la masiva movilización ciudadana donde miles pidieron la aparición de Santiago el último 1ro de septiembre.

El gobierno Macrista, que al comienzo de la crisis, mostraba su “desconfianza” hacia la versión de los mapuches, de que efectivamente a Maldonado lo llevó la policía, hoy (después de 36 días de la desaparición) se muestra “abierto a todas las posibilidades”, según declaró Patricia Bullrich, Ministra de Seguridad Argentina.

Es que la crisis estalló. Toda Argentina se pregunta. Toda Argentina se preocupa. Algunos medios, de la manos con el oficialismo, aún siguen apuntando al caso como una cuestión que tiene tinte político. Es que sí, la desaparición de Santiago es política.

La desaparición forzada de un ser humano en un país como Argentina, ubicado en América Latina, un continente atormentado por el cruel plan Cóndor, es una cuestión política. Se politiza, porque es político.

Alrededor de 30,000 personas fueron detenidas y desaparecidas en Argentina durante la dictadura militar de 1976-1983. Miles más fueron ejecutadas, tanto por las fuerzas de seguridad como por la Alianza Anticomunista Argentina. La represión fue enorme y una de las peores del continente.

La aparición con vida de Santiago Maldonado importa, importa porque la lupa se pone encima de cómo administran desde el Ejecutivo Nacional, sus fuerzas de seguridad. Y abre debate a cómo actúan cuando los casos no se mediatizan, como es el caso de las villas. Los argentinos necesitan garantías de estar viviendo en una democracia, necesitan garantías de que no sentirán el mismo miedo que sintieron en los ’70.

Pero la más fuerte razón por la que debe aparecer, más allá de a quién beneficia o perjudica su desaparición, es sencilla, y los macristas parecen no entenderla: Santiago Maldonado es un ser humano, y cada vida importa.