ACES: “Somos un sujeto clave que los distintos gobiernos necesitan destruir”

Por ACES – Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios 

Chile es un país donde la educación se establece como un privilegio, y no como un derecho fundamental de todas y todoses por esto que siguen  existiendo Liceos de mejor o menor “calidad”, según los ingresos que este el establecimiento reciba. Todo esto inició en la dictadura de Pinochet que  instaló la educación como un bien de consumo, luego han sido los distintos gobiernos posteriores a la vuelta de la democracia, quienes se han encargado de profundizarlo y perfeccionarlo para garantizar el negocio de la educación.  

Es impresionante ver cómo desde el Gobierno de Michelle Bachelet, en su segundo mandato,  se instalan una serie de reformas que supuestamente vendrían a dar respuesta a las demandas planteadas por el movimiento estudiantil desde el año 2006, sin embargo, nosotres sabíamos que el único objetivo del gobierno era bajar el nivel de movilizaciones, que con un gran respaldo de la sociedad en su conjunto habíamos generado, además de seguir fomentando la lógica mercantil y privatizadora de la educación, y que no era realmente darle una solución efectiva a nuestras problemáticas. Que mejor ejemplo los miles de estudiantes que quedaron fuera de la gratuidad por no poder superar todas las materias de sus carreras, y sin poder siquiera apelar, son expulsados de las casas de estudio.  

Lejos quedó una educación de excelencia financiada por el Estado para todes y donde la comunidad educativa tenga control de las decisiones en su propio espacio, estas eran algunas de las demandas que luego de más de diez años de aquella movilización, aún seguimos exigiendo. 

La campaña comunicacional para deslegitimarnos 

Y aunque seguimos sin respuesta alguna, por parte de los distintos gobiernos, eso no es lo peor de todo, pues estos se han encargado de institucionalizar la represión hacia nosotres, posicionándonos ante el resto de la ciudadanía como delincuentes y como sujetos invalidados para exigir nuestras demandas.  

Todo esto sabemos que no es porque sí, sino que tenemos claro que somos un sujeto clave que los distintos gobiernos necesitan destruir; esto pasa por una parte por nuestro rol dinamizador de otras luchas sociales que no tengan que ver tan solo con lo educativo, como lo ha sido desde sus comienzos en el movimiento NO + AFP, o en los conflictos territoriales como en el de Aysén el año 2012, el de Quintero-Puchuncaví o el mismo asesinato de Camilo Catrillanca el año pasado. Por otra parte, tenemos la capacidad de organizarnos con una facilidad y rapidez que a los gobiernos no les conviene, siendo nosotros capaces de revolverles el gallinero cuando menos se lo esperan.  

Y es más urgente aún para el Gobierno actual, impulsar estas medidas a tan solo meses de la gran APEC en Chile, este encuentro que reúne a más de veinte países del mundo entero, quienes representados por sus jefes de estado seguirán repartiendo el planeta a merced de los más ricos a costa de precarizar la vida de la clase trabajadora. Claramente el gobierno de Sebastián Piñera debe demostrarle al mundo que Chile es un país estable para la inversión, sin conflictividad social. Es por lo mismo que desde los secundarios advertimos desde ya, que todos los sectores de la sociedad nos tomaremos las calles una y mil veces para frenar esta agenda valórica, política y económica. 

 No será la primera ni la última ley para castigarnos 

Si bien en la actualidad se profundiza la represión a los secundarios, esto no es algo nuevo para nosotros. Fue el 2008 con la Ley Penal Juvenil, el 2011 con la Ley Hinzpeter, y el año pasado con Aula Segura en donde supuestamente se venía a frenar la “violencia” que estaba siendo afectada a las comunidades educativas, cuando nosotres sabemos que tan solo busca seguir desarticulándonos como movimiento y hacer más rápida la expulsión de los dirigentes de nuestros Liceos 

Cuando nos hablan en todos los medios de comunicación  de “violencia”nosotres pensamos en la policía militarizada en las entradas de nuestros establecimientos todos los días, quienes en las manifestaciones golpean a los niños de séptimo básico, hostigan a les dirigentes del espacio y allanan los domicilios de nuestros compañeros/as. 

Es más, esta no es una medida desarticuladora tan solo para les estudiantes, sino que para la comunidad en su conjunto, dándole aún más facultades a los directivos (en este caso para expulsar a estudiantes), quienes son electos directamente desde las municipalidades, quitándoles cada vez más la capacidad de influir de las mismas comunidades educativas, quienes deberían tomar todo tipo de decisión, y no una o dos personas entre cuatro paredes que no saben de lo que se vive en el día a día en nuestros Liceos.  

Es en esta misma línea, y tan solo tres meses después de la aprobación de Aula Segura que el gobierno de Sebastián Piñera lanza su nueva iniciativa; Calle Segura, que busca la modernización de la policía, proyectos de ley de seguridad pública y tecnología al servicio de las comunas, con la justificación comunicacional de que la delincuencia “ha ido en aumento”, y tan solo para tener la facultad por parte de la ciudadanía para invertir millones y millones de pesos en tecnología avanzada para hacer más fácil la persecución a los movimientos sociales y a cualquier manifestación anti sistémica. 

Santiago Centro, ha sido históricamente la zona más movilizada del país y con directores de esos liceos que están al servicio de los Alcaldes de turno, y por tanto al servicio también del gobierno actual, quienes con mucha prisa intentan aplicar todas las medidas represivas mencionadas, partiendo por la zona más movilizada, lo que repercute directamente al movimiento estudiantil secundario.  

Por otra parte, existe el proyecto de Ley “Admisión Justa” que si bien no nos reprime y violenta directamente, si busca terminar por dividirnos. En donde en los Liceos “emblemáticos” se quedarán quienes tengan las herramientas y las capacidades para sacar buenas notas, por el “mérito” del que tanto habla el gobierno de derecha, y en los Liceos más alejados quedarán quienes no las tengan, además de todos los expulsados por Aula Segura.  Es tan solo un proyecto que viene a fomentar la competencia entre pares, la segregación y por sobre todo, a seguir desarticulando al movimiento estudiantil. 

La doble moral del gobierno 

La clase política nos trata de niños, minimizándonos e intentando que nuestras demandas no sean escuchadas por la opinión pública, pero para perseguirnos, hostigarnos, castigarnos y golpearnos que seamos niños les importa bien poco. 

Es por todo lo anterior que desde la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios, ACES, se esbozan tareas que consideramos necesarias para afrontar este contexto tan complejo que estamos viviendo como estudiantes secundarios. Partiendo desde la necesidad de que la Asamblea tome un rol pedagógico real, en donde debemos ser capaces de transversalizar y salir de los mismos espacios que hemos habitado desde el 2011. Por lo mismo es tarea urgente realizar diversas instancias tanto para estudiantes secundarios como para las comunidades educativas explicando cuáles son las demandas y problemáticas del movimiento estudiantil secundario. 

Pero no nos podemos quedar tan solo en lo educativo, hoy es de suma importancia que nos organicemos junto a las comunidades no solo educativas sino que también las territoriales.
Para finalizar, creemos que hoy el movimiento estudiantil cada vez tiene que ser más multisectorial, estableciendo lazos con otras organizaciones, organizándonos y movilizándonos todos y todas juntos.