Abren Escuelita de Formación Marco Ariel Antonioletti

La presente coyuntura que atraviesa nuestro país corresponde, sin lugar a dudas, a uno de los más agudos episodios de conflicto que ha protagonizado nuestro pueblo desde el retorno a la democracia. El descontento generado por el alza en las tarifas del Metro rápidamente se develó como un mero síntoma de las enfermedades estructurales que durante años fueron sostenidas por esta presunta y fracasada transición democrática. Tres décadas que han dejado en evidencia un sistema en donde el bienestar de unos pocos se sostiene sobre la miseria de millones.

Esas millones de personas hoy se han tomado las calles, exigiendo dignidad y el derecho al buen vivir, en un alzamiento cuyo principal motor es el rechazo hacia una realidad insostenible. El espontáneo y vertiginoso crecimiento de la movilización ha hecho de numerosos sectores del país trincheras de combate, y concebido en el seno de su heterogeneidad diversos debates.

Los dardos han sido apuntados hacia los principales factores que han propiciado esta situación: el gobierno de Piñera, la derecha, el modelo político vigente, y lo que se acepte por “clase política”. Sin embargo, consideramos de vital importancia entender y que se entienda que su actuar tiene como primer norte defender al sistema capitalista y resultar útil a los intereses de una clase: la clase burguesa. Asimismo, las salidas sugeridas al conflicto, tales como la Asamblea Constituyente o la renuncia de Piñera, resultan estériles mientras este mismo persista, arriesgándose, en cambio, a maquillar esta realidad de miseria antes transformarla de raíz.

Sin los elementos teóricos para entender nuestra sociedad y nuestra historia es que el pueblo pierde su rumbo, se dispersa, se desgasta y su fuerza desaparece, sin llegar al final a una transformación de esta dura realidad. El análisis concreto de la situación concreta es una potente arma de lucha para nuestro pueblo movilizado.

En cuanto el sistema político, económico y social pueda ser transformado, es que creemos necesario trabajar constantemente en darle contenido y conducción clasista a las luchas populares, lejos del reformismo traicionero de los electoralistas y de los vacilantes que en este ensayo de democracia se han vuelto hábiles en hipotecar a nuestro pueblo y sus esperanzas de transformación.

No puede ser más nuestra admiración por las y los jóvenes populares que se entregaron con esperanza y energía a la tarea de despertar a un pueblo entero de su letargo, y que siguen manteniendo viva la insolencia contra el capital y sus vigilantes en cada instancia.

Es por esto que hacemos un humilde y fraterno saludo a la clase trabajadora y a nuestro pueblo en lucha, que han reafirmado que no existe mayor fuerza motriz que la lograda con la protesta popular. Esta es, a su vez, la cantera de formación más nutritiva para la juventud y los estudiantes populares en este alzamiento, quienes nos demuestran que el llamado a la justa rebelión es atendido por las masas, y que día tras día despierta más la voluntad y audacia revolucionaria de nuestro pueblo.

Una de las formas de aportar al debate y quehacer unitario de la política dentro del campo popular es a través de la participación activa dentro del polo social anticapitalista convocado por la Central Clasista de Trabajadoras y Trabajadores. Aportar humildemente desde la trinchera juvenil y estudiantil es uno de los objetivos que como Escuelita de Formación nos hemos propuesto para este espacio, buscando ser un aporte que dote de organización y contenido clasista a las luchas de nuestros territorios, liceos y universidades.

Es urgente, entonces, la necesidad que tenemos como estudiantes de construir una alternativa clasista, popular y combativa, que sea capaz de articular a la juventud y que esté a la altura de las circunstancias para aportar en la lucha contra la explotación, las falsas promesas de la élite y su ideología burguesa que busca mantener a nuestro pueblo engañado, dividido, miserable e inconsciente. Nuestro pueblo ya no soporta más el yugo de este sistema feroz y despiadado que solo destruye sus dos fuentes de riqueza, a nosotros y a la naturaleza.

Concluimos este comunicado dejando a toda la juventud popular invitada a la realización del ciclo de verano de nuestra Escuelita Marco Ariel Antonioletti, que busca ser un espacio para la formación política y el debate sobre las distintas temáticas que han causado inquietud en  nuestra juventud, con el fin de sentar las bases para construir organización clasista, que sea a la vez alternativa a los que aceptan las migajas e instrumento de lucha contra la explotación y la dictadura encubierta del capital.

“La juventud tiene que crear. Una juventud que no crea es una anomalía realmente”

(Che)

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