A poner fin a la precariedad y unificar a los y las trabajadoras del Estado: Reflexiones sobre el paro del sector público

Por Ariel Orellana Araya, Trabajador Base Fenats Histórica Hospital El Carmen, Asociación Intersindical de Trabajadores y Trabajadoras Clasistas (AIT)

Año a año, el sector público agrupado en la Mesa del Sector Público (MSP) negocia con el Estado mejoras en las condiciones laborales de las y los trabajadores del Estado. Se negocian bonos, condiciones laborales, situación de honorarios y reajuste salarial. Esta negociación se realiza en paralelo a la definición del presupuesto que se aprueba en el parlamento, es por ello que es común que las movilizaciones  se dan a fin de año.

Este año, la MSP compuesta por la Central Unitaria de Trabajadores CUT liderada por Bárbara Figueroa,  AJUNJI, ANEF, ANTUE, ASEMUCH, el Colegio de Profesores,  CONFEMUCH, CONFENATS, CONFUSAM, FENAFUCH, FENAFUECH, FENFUSSAP, FENPRUSS, FENTESS, FENATS Unitaria Y FENATS Nacional, comienza su negociación el día 18 de octubre, en donde el gobierno, por medio del Ministerio de Hacienda y Ministerio del Trabajo expresa su “voluntad de negociar”, fijándose una reunión para el 30 de octubre la cual se suspendió arbitraria y unilateralmente desde el gobierno, posponiendo esta instancia para el día 6 de noviembre.

Para esa reunión hubo ausencia de los ministros de hacienda y trabajo, dilatando nuevamente la negociación para el día 9 de noviembre, tónica reiterada hasta la fecha, evidenciando la clara intención del gobierno de ganar tiempo ante un posible conflicto, y avanzar en la discusión parlamentaria respecto del presupuesto.

Las principales demandas establecidas tienen que ver con estabilidad laboral, definición de ingreso mínimo mensual por estamento, generar un instructivo actualizado de buenas prácticas laborales, traspaso de honorarios a contrata, homologación del bono de modernización, ley SEP, cuidado infantil, bono post laboral y cobertura total, incorporación al bono de cesantía, bono de navidad, fiestas patrias, aguinaldo, vacaciones y termino de negociación, temas sobre los cuales está en plena negociación.

A la fecha ya van tres días de paralización de diferentes reparticiones del sector público, incluyendo trabajadores contrata y honorarios, realizando una concentración el día 26 de noviembre en el centro de Santiago y Banderazo en Plaza de la Constitución el día 27 de noviembre, movilización que terminó con la intervención y represión policial de fuerzas especiales de carabineros, con varios detenidos.

A las 18:00 horas del día 27 de noviembre se retomaría reunión para la discusión social y económica, sin embargo los ministros no se presentaron a esta instancia, extendiéndose el paro hasta el día 28 de noviembre, en espera de reunión para esa misma fecha y resultados que puedan provenir de allí.

Ha habido una relevante adhesión a la movilización, sin embargo es importante analizar algunos puntos en los cuales el movimiento de trabajadores y trabajadoras públicos debe dar para generar avances sustanciales. En primer lugar, lo urgente es generar cambios estructurales que modifiquen por un lado el sueldo y por otros las condiciones laborales de las y los funcionarios públicos, incorporando la demanda estructural de un Contrato Único en el Estado, para terminar definitivamente con la precariedad laboral que viven todas y todos los trabajadores públicos, eliminando la segmentación de funcionarios de primera, segunda y tercera categoría, unificando al sector.

Esta demanda parte de la premisa de que somos parte de una misma clase y debemos levantar luchas que unifiquen y no que fragmenten como lo ha hecho el sindicalismo burócrata de conciliación que lidera la Mesa del Sector Público, haciendo un favor al Estado como empleador que precariza el trabajo, despide a destajo y persigue a quienes se organizan.

En segundo lugar, además de la necesaria demanda estructural al estado en el plano laboral, es importante profundizar las demandas generadas en reivindicaciones más avanzadas, como por ejemplo mantener la demanda de reajuste inicial del 8%, contratación inmediata de las y los honorarios, sala cuna y cuidado infantil universal para trabajadores y trabajadoras independiente de su calidad contractual, protección a la maternidad para honorarios, entre otros.

Por último, es importante analizar los tiempos de negociación del sector público, entendiendo que es una negociación y movilización de hecho, y que depende de las decisiones que las mismas organizaciones tomen. En este sentido, depender de la agenda del gobierno y los tiempos del parlamento en la discusión presupuestaria demuestra carencia de autonomía sindical en la agenda reivindicativa. La fuerza sindical y extensión nacional que alcanza el sector público generan condiciones viables para imponer al Estado su propia agenda de negociación, lo que permitiría un mayor control del conflicto por parte de la organización sindical.

Son muchos los desafíos para unificar al sector con demandas articuladas y con una perspectiva que impulse las luchas históricas de la clase trabajadora, sin embargo, es evidente que se ha mantenido organizado, con vocación y disposición de lucha pese a los diferentes contextos. Las bases sindicales mantienen la convicción de que la lucha y organización son la única herramienta de nuestra clase y constituye un ejemplo a seguir.