A 5 años del asesinato de la internacionalista Gisella Rubilar

Estimad@s tod@s: en febrero del año 2014 se produce un enésimo intento desestabilizador del Gobierno de la RBV democráticamente vigente desde 1999,  propiciado por los López, Machados, y Ledezmas,  la derecha derrotada una y otra vez en las urnas por el proceso revolucionario bolivariano.  Esta vez crearon un movimiento golpista ‘La salida’ (a cargo de ‘Voluntad popular’ y su mandamás Leopoldo López), con dinero de empresarios internos y externos (yanquis), cubriendo algunas calles de ciudades de Venezuela con guayas y ‘guarimbas’. Gisella Rubilar Figueroa, mi hija (nac. 1967), vivía en un barrio modesto en la avda. Los Próceres, de Mérida, con sus tres hijas menores. Los guarimberos y hampones obstaculizaban la circulación diaria de ciudadanos por la avenida impidiendo comprar el sustento y la asistencia escolar diaria. Gisella, junto a otros vecinos, el 8 de marzo, día de la Mujer, limpiaban y despejaban su calle, cuando ella fue letalmente herida en la cabeza por una bala dirigida, a cargo del sicario Steven Ricardo García Sáenz (hoy preso, V-22646173), falleciendo en el Hospital Universitario, al otro día, 9 de marzo. Hubo 43 fallecidos, la mayoría defendiendo el Gobierno constitucional, y no al contrario, como pregonaron los canales y diarios obsecuentes al dinero y al poder yanqui y empresarial. Cinco años después, persisten en su ‘golpe continuado’ a través de reiterados intentos de desestabilización, arreciando su guerra económica (desabastecimiento, alimentos y medicinas, y colas) y mediática, por todos los recursos de prensa del imperio yanqui, mostrando a sus encarcelados instigadores como líderes democráticos de la oposición, y engañando hoy mismo por todos los medios hegemónicos tanto en Chile y como en América Latina. Así, aquí, los desacreditados pinochetistas, hoy apitutados o congresistas de la UDI, los de RN, del PDC (COPEI), e incluso de ‘izquierda’, como Isabel Allende,  Heraldo Muñoz,  J. Pablo Letelier, y algunos noveles del F.A. (incluida Beatriz Sánchez), se unen a sus colegas de derecha y a Piñera en defensa de los ‘DDHH’ en Venezuela y la libertad de los insurrectos (‘presos políticos’). Allá los López Tintori, Machados y Ledezmas, acá los Novoa, Moreira u Orpis, los mismos fascistoides, ladrones, pagados en dólares, por Fedecámaras, o por los PENTA O SOQUIMICH. ‘La misma vaina’, igual que en la predictadura nuestra: el poder económico y mediático, la intervención yanqui en pos de su petróleo, y aquí poderes fácticos empresariales, eclesiales y militares defendiendo sus injustas prebendas y descarados robos al erario nacional. Es en medio de este complejo  proceso digno y liberador del pueblo venezolano, con su primario legado por la integración latinoamericana, es que fallece a los 46 años Gisella, artesana, terapeuta florista de Bach, docente titulada ya adulta en la ULA-Mérida (2013), dejando en la orfandad 4 hij@s (tres de ellas menores de edad). Gisella era bolivariana, latinoamericanista y defensora de sus pueblos originarios, de los derechos de la mujer y de la inclusividad en todos los planos. Paradojalmente, esta amante de la Paz, que gustaba de canciones como El derecho a vivir en Paz, de Víctor Jara, o Quiero  Paz, de Eduardo Gatti, el Unicornio azul, de Silvio, cayó por un disparo asesino. Estos líderes guarimberos (Leopoldo López, Corina Machado…), fueron los responsables intelectuales y materiales de los 43 fallecidos en 2014, entre ellas, nuestra querida Gisella: hija, madre, docente, amiga, compañera, para quien ‘UNA MUJER BONITA ES AQUELLA QUE LUCHA POR LA PAZ”. Cada cual es ‘yo y mis circunstancias’ decía Ortega y Gasset, tales fueron y son las circunstancias que dan cuenta de la vida creativa, altiva y solidaria de Gisella, y de su partida, imprevista, cobarde y paradojal. Es mi deber como padre de Gisella, al cumplirse ahorita 5 años de su partida física y de no lograrse aún la anhelada justicia (en Mérida, en manos de la oposición), de compartir esta comunicación, con el debido respeto a las distintas visiones que se tengan sobre el proceso bolivariano y chileno, o latinoamericano. Es mi deber co-sentir diciendo-plagiando a nuestro poeta Neruda: “Para el verdugo que mandó esta muerte / pido castigo/… para el que dio la orden de agonía / pido castigo/ para los que defienden este crimen / pido castigo/ No quiero que me den la mano/ empapada con su sangre /no los quiero de alcaldes ni diputados/ los quiero ver juzgados/ PIDO CASTIGO”.
Es deber también, como familia, expresar nuestra gratitud inmensa a todos quienes dentro y fuera de Chile han demostrado su solidaridad, su mano tendida en los momentos aciagos de la rabia, el dolor y las necesidades, los ingentes mensajes, las palabras-sentimientos; todo ello constituye la antítesis del egoísmo, la competitidad salvaje, y la idolatría mercantil que signa a estos fascistas de aquí y de allá, que más temprano que tarde serán desenmascarados (como ya lo son) y superados por los valores del socialismo humanista, latinoamericanista y bolivariano en el contexto de una América Latina integrada y autónoma, ejerciendo su derecho a VIVIR EN PAZ.
En particular quiero agradecer al amigo Embajador de la RBV en Chile, señor ARÉVALO MÉNDEZ, por su permanente apoyo en este proceso de lucha por el logro de justicia para Gisella. Mientras, seguimos y seguiremos luchando por ello con GISELLA EN EL CORAZÓN y su derecho a descansar  en paz.
Luis Rubilar Solis y familia (Santiago de Chile, marzo, 2019)